El crecimiento profesional requiere nuevas versiones de nosotros mismos

Crecer profesionalmente es un desafío que entusiasma. Suponemos que la experiencia, la mayor cantidad de clientes y recursos nos brindarán mejores oportunidades. Sin embargo, en la práctica sucede algo diferente que muchas veces pasa inadvertido: esa clínica, organización o proyecto que anhelamos construir muchas veces requiere de otra versión de nosotros mismos para sostenerla y avanzar. TAGS: Crecimiento profesional. Desarrollo profesional. Liderazgo veterinario. Autoliderazgo. Gestión del cambio. Mentoría profesional. MentoríaVet360. Bienestar profesional

Queremos equipos comprometidos, pero no hemos desarrollado habilidades de liderazgo. Pretendemos un mayor equilibrio entre la vida personal y profesional, mientras continuamos sosteniendo hábitos que nos mantienen en estado de alerta permanente. Aspiramos a mejorar la rentabilidad del negocio, pero todavía no incorporamos herramientas de gestión.

Con más frecuencia de lo que suponemos, el verdadero desafío u obstáculo para alcanzar nuestros objetivos es la distancia que existe entre las competencias que poseemos y las que necesitaremos para iniciar y sostener el futuro que deseamos.

Cada etapa de nuestro crecimiento requiere de nuevas capacidades. La formación técnica, si bien es indispensable, no siempre es suficiente para afrontar los desafíos actuales. La gestión de personas, la comunicación, la toma de decisiones, la planificación estratégica y la capacidad de adaptación constituyen en la actualidad habilidades tan importantes como el conocimiento específico de nuestra profesión.

Crecer implica aprender y también desaprender porque necesariamente nos conduce a revisar creencias, cuestionar prácticas arraigadas y animarse a incorporar nuevas maneras de actuar.

Requiere reconocer que aquello que nos permitió llegar hasta donde estamos hoy, puede que no sea suficiente para llevarnos hacia donde queremos estar en el futuro.

El crecimiento profesional no es únicamente adquirir conocimientos. Significa transformarnos en esa versión capaz de avanzar hacia nuevos objetivos.

Quizás la pregunta que deberíamos hacernos no tendría que estar enfocada únicamente a qué clínica queremos construir, qué empresa queremos desarrollar o qué metas queremos alcanzar. Sino ¿en quién necesitamos convertirnos para hacer posible esos proyectos que dan vueltas por nuestra mente?

Porque muchas veces el crecimiento profesional comienza cuando entendemos que los próximos pasos hacia nuestros proyectos dependen, principalmente, de nuestro propio nivel de desarrollo.

La práctica veterinaria actual exige competencias diferentes respecto al modelo tradicional, centrado únicamente en clínica o producción. Hoy la profesión requiere capacidades científicas, tecnológicas, sociales y de gestión porque el veterinario/a trabaja en sistemas complejos que integran salud animal, salud humana, ambiente, industria y negocios.

Cuando pensamos en expandirnos, crecer, ampliar nuestro negocio o servicio profesional seguro que previamente analizamos si contamos con los recursos materiales necesarios. Pero no siempre consideramos igual de importante definir el equipo que acompañará ese crecimiento y revisar nuestras creencias respecto a nuestro rol de liderazgo que necesariamente exigirá la nueva estructura. Estos dos aspectos, (además de saber claramente con qué recursos financieros contaremos), son indispensables determinar porque será la estructura humana que sostendrá o no la nueva propuesta profesional.

Cuando un negocio veterinario depende únicamente del esfuerzo del profesional y no de sistemas organizados, el crecimiento se vuelve frágil.

La estructura (estratégica, comercial, operativa, financiera y emocional) no limita el trabajo profesional: lo hace sostenible.

La falta de estructura se siente primero en el cuerpo del profesional. Las clínicas y negocios veterinarios sostenibles no se apoyan sólo en los conocimientos médicos, sino en estructuras invisibles que organizan el trabajo, las decisiones y los ingresos.

Cuando estas estructuras no existen, el negocio depende exclusivamente del esfuerzo personal del veterinario/a, lo que genera cansancio, ingresos irregulares y sensación de estancamiento.

¿Qué necesitamos aprender, desaprender y transformar para hacer posible nuestros proyectos?

¿Qué versión de vos mismo/a necesitás desarrollar para hacer realidad tu próximo proyecto profesional?

Analía Civetta

Méd. Veterinaria-Ps. Social

Mentora en desarrollo profesional veterinario.

Fundadora de MentoríaVet360

civettavet@gmail.com 

+54 9 341 6623537

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