La FAO publicó una inédita guía técnica para el cultivo del múgil (Mugil cephalus), una especie de bajo nivel trófico con potencial para diversificar la acuicultura mundial. El estudio abre oportunidades para Chile en áreas como policultivos, seguridad alimentaria y producción sostenible, en momentos en que el país busca nuevas alternativas más allá del salmón. TAGS: FAO. Acuicultura. Múgil. Producción sostenible. Industria pesquera
El nuevo manual técnico de la FAO sobre Mugil cephalus entrega protocolos validados para cerrar el ciclo productivo de esta especie de bajo nivel trófico, abriendo oportunidades para diversificar la acuicultura, reducir presión sobre peces silvestres y fortalecer sistemas productivos más resilientes. En Chile, donde el múgil está presente naturalmente desde el norte hasta la zona centro-sur, el estudio podría transformarse en una hoja de ruta para nuevas alternativas acuícolas.
La publicación reúne evidencia experimental validada en laboratorio y escalas piloto sobre todo el ciclo productivo: desde manejo de reproductores, reproducción en cautiverio y larvicultura, hasta producción de juveniles, alimentación, bioseguridad, engorda y prevención de enfermedades. Según la FAO, las metodologías descritas son escalables y aplicables tanto en pequeños sistemas como en hatcheries comerciales.
Una especie de “bajo nivel trófico” con alto potencial
El interés internacional por Mugil cephalus no es casual. La especie presenta características especialmente valoradas en el escenario actual de la acuicultura: es eurihalina (tolera amplios rangos de salinidad), soporta ambientes complejos con bajos niveles de oxígeno disuelto, posee hábitos alimenticios omnívoros y se ubica en un nivel trófico bajo, lo que reduce dependencia de ingredientes marinos de alto costo o presión pesquera.
Otro atributo relevante es su potencial en policultivos y sistemas multitróficos. Debido a sus hábitos bentónicos y detritívoros, el múgil contribuye al reciclaje de materia orgánica y al mejoramiento de la calidad del sedimento, una característica particularmente atractiva para modelos de acuicultura circular.
El desafío pendiente: dejar de depender de juveniles silvestres
Pese al crecimiento global de la especie, la producción aún enfrenta una limitación histórica: la dependencia de juveniles capturados en ambientes naturales.
La FAO advierte que, aunque los intentos para cerrar el ciclo reproductivo comenzaron en la década de 1970 y lograron avances experimentales, el cultivo comercial masivo todavía depende en gran medida de ejemplares silvestres. Un caso emblemático es Egipto, donde en 2021 se recolectaron cerca de 49,5 millones de alevines silvestres para abastecer la producción acuícola.
Precisamente, uno de los aportes más relevantes del manual es ofrecer protocolos concretos para producción confiable de semillas y juveniles en hatchery, permitiendo avanzar hacia una acuicultura menos dependiente de poblaciones naturales y más alineada con los objetivos de sostenibilidad de la FAO.
Producción mundial supera el millón de toneladas
El crecimiento productivo demuestra el interés creciente por esta especie. La producción global de múgiles superó las 1,07 millones de toneladas en 2024, de las cuales más de 400 mil toneladas provinieron de acuicultura, equivalente a cerca del 37% del total. Durante las últimas dos décadas, el crecimiento ha sido impulsado crecientemente por cultivos y no solo por pesquerías extractivas.
Según el reporte, Israel, Egipto y Taiwán figuran entre los actores más relevantes del cultivo de Mugil cephalus, mientras nuevos avances tecnológicos están abriendo oportunidades para expandir la especie a otras regiones.
¿Por qué esta guía puede ser importante para Chile?
La publicación adquiere especial relevancia para Chile, considerando la necesidad estratégica de diversificar la acuicultura nacional más allá del salmón y fortalecer especies resilientes frente al cambio climático y la variabilidad ambiental.
El múgil posee distribución natural en la costa chilena del Pacífico oriental y está presente desde California hasta Chile, mostrando gran adaptabilidad a ambientes estuarinos, marinos e incluso salobres. La especie tolera amplias fluctuaciones de salinidad —desde agua dulce hasta agua marina— y puede prosperar en diversos sistemas productivos.
Para el escenario chileno, expertos podrían visualizar al menos cinco áreas potenciales de contribución:
- Diversificación productiva acuícola
Chile mantiene una alta dependencia de salmones, mitílidos y algunas pocas especies cultivadas. El múgil podría abrir una nueva línea de producción marina de menor nivel trófico y menor dependencia proteica. - Desarrollo de policultivos e IMTA
Sus hábitos alimenticios detritívoros podrían convertirlo en un candidato atractivo para sistemas integrados multitróficos (IMTA), contribuyendo al reaprovechamiento de nutrientes y reducción de materia orgánica en ciertos sistemas costeros. - Potencial para zonas estuarinas y lagunas costeras
La especie utiliza naturalmente estuarios y lagunas costeras durante etapas juveniles, lo que podría abrir oportunidades de investigación aplicada en ecosistemas del norte y centro de Chile. - Seguridad alimentaria y proteína sostenible
La FAO destaca el alto valor nutricional de la carne del múgil, rica en proteínas, aminoácidos esenciales y ácidos grasos beneficiosos para la salud humana. - Reducción de presión sobre recursos silvestres
El desarrollo de hatcheries nacionales permitiría disminuir la dependencia de capturas naturales, uno de los principales desafíos históricos del cultivo mundial de esta especie.
Una hoja de ruta para nuevas especies acuícolas
Más allá de una sola especie, el documento FAO aparece como una señal del cambio de paradigma que enfrenta la acuicultura mundial: avanzar hacia sistemas más diversos, resilientes y sostenibles.
La organización plantea que el desarrollo del cultivo de Mugil cephalus se alinea con su estrategia de “Blue Transformation”, orientada a expandir responsablemente la acuicultura, fortalecer la seguridad alimentaria y reducir impactos ambientales. El manual busca precisamente acelerar la adopción de tecnologías para especies de menor huella ecológica y alta adaptabilidad.
Para Chile, donde la innovación acuícola se ha vuelto una prioridad frente a desafíos sanitarios, ambientales y climáticos, el múgil podría pasar de ser una especie poco explorada a una alternativa emergente con valor estratégico. La pregunta ahora es si la investigación nacional y la industria estarán dispuestas a mirar más allá de las especies tradicionales para impulsar una nueva generación de cultivos marinos.
Lea la guía completa aquí: Hatchery, nursery and grow-out techniques for the flathead grey mullet (Mugil cephalus)
Fuente: Infosalmon






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