Demostraron que 28 días de tratamiento con antimoniato de meglumina más alopurinol se asocian con una mejoría clínica temprana y cambios significativos en biomarcadores de leishmaniosis canina. TAGS: Leishmaniosis canina. Medicina veterinaria. Veterinaria. Salud animal. Investigación veterinaria
La leishmaniosis canina (CanL), causada por Leishmania infantum y transmitida por flebótomos, es una enfermedad zoonótica transmitida por vectores de gran relevancia veterinaria y para la salud pública en las regiones endémicas del Mediterráneo europeo. Los perros son ampliamente reconocidos como el principal reservorio doméstico de la leishmaniosis visceral zoonótica debida a L. infantum, lo que mantiene la circulación del parásito en entornos peridomésticos y facilita la exposición humana donde hay vectores competentes. Dentro de un enfoque de Una Salud, el control y el manejo clínico de la CanL están intrínsecamente ligados a estrategias de prevención más amplias, ya que la disminución de la infectividad canina y la mejora de la detección de casos pueden reducir la presión de transmisión en las comunidades afectadas.
El resultado clínico de la infección por L. infantum en perros está determinado en gran medida por la respuesta inmune del perro al parásito, la cual puede estar influenciada por la base genética del perro. Las manifestaciones clínicas pueden variar desde ausentes hasta leves, reflejando típicamente una respuesta inmune protectora dominada por la inmunidad celular Th1, caracterizada por citocinas como TNF-α e IFN-γ que impulsan la activación de macrófagos y la eliminación intracelular del parásito. Por el contrario, la susceptibilidad y la progresión de la enfermedad a menudo se asocian con un control celular inadecuado y un entorno inmune predominantemente humoral, en el que la alta producción de anticuerpos coexiste con citocinas inmunorreguladoras que pueden atenuar las respuestas celulares específicas del parásito.
Es importante destacar que, en perros enfermos, las concentraciones más altas de anticuerpos anti- Leishmania se asocian con una mayor gravedad de la enfermedad y puntuaciones clínicas más elevadas, especialmente en etapas clínicas avanzadas. La producción excesiva de anticuerpos anti- Leishmania, junto con los antígenos circulantes del parásito, favorece la generación de complejos inmunes circulantes (CIC) que contribuyen a la inflamación y al daño orgánico, en particular la afectación renal, un determinante clave del pronóstico.
Evolución de los marcadores de leishmaniosis canina durante el tratamiento
Las manifestaciones clínicas más frecuentes de la leishmaniosis canina incluyen linfadenomegalia periférica y lesiones cutáneas y oculares. En perros enfermos, son comunes los signos sistémicos inespecíficos que pueden incluir pérdida de peso, anorexia, epistaxis, poliartritis y afectación renal que varía desde proteinuria hasta enfermedad renal crónica. Las anomalías de laboratorio en perros con leishmaniosis suelen ser inespecíficas y pueden incluir anemia normocítica, normocrómica, no regenerativa, azotemia renal, proteinuria, hiperproteinemia con hipoalbuminemia; y una relación albúmina/globulina disminuida o invertida. También pueden ocurrir cambios bioquímicos adicionales, dependiendo de los órganos y tejidos afectados. Sin embargo, en algunas circunstancias se pueden observar signos clínicos atípicos, y recientes informes describen casos clínicos con ausencia de una respuesta humoral específica detectable de Leishmania infantum.
Existen varias técnicas confirmatorias disponibles para el diagnóstico de la infección por L. infantum en perros, incluyendo métodos directos como ensayos moleculares, citología, histología (a menudo combinada con inmunohistoquímica específica) y cultivo de parásitos. Por el contrario, los métodos indirectos, principalmente pruebas serológicas, incluyen la prueba de anticuerpos por inmunofluorescencia (IFAT), la prueba de aglutinación directa (DAT), el ensayo inmunoenzimático (ELISA) y el Western blot (WB). En la práctica clínica de rutina, los ensayos serológicos cuantitativos como IFAT o ELISA son los más utilizados para confirmar la infección en animales sintomáticos y para apoyar la estadificación clínica y el seguimiento del tratamiento.
Para el tratamiento de la leishmaniosis canina clínica se utilizan comúnmente dos regímenes terapéuticos principales: antimoniato de meglumina combinado con alopurinol y miltefosina combinada con alopurinol.
Tratamiento de primera línea con antimoniato de meglumina más alopurinol
Los objetivos de un estudio realizado por Jacobo Giner, Ana González, María Eugenia Lebrero, Pablo Quilez, David Guallar, Álex Gómez, Diana Marteles Aragüés y Sergio Villanueva, de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Zaragoza, fueron evaluar la cinética a corto plazo de los anticuerpos específicos contra Leishmania infantum en perros con leishmaniosis canina clínica durante el tratamiento de primera línea con antimoniato de meglumina más alopurinol, utilizando un ELISA de dilución simple desarrollado internamente y un ELISA de dilución seriada doble. Además, se propusieron evaluar la evolución temporal de los inmunocomplejos circulantes y la proteína C reactiva, y caracterizar los cambios longitudinales en las fracciones electroforéticas de proteínas séricas durante el primer mes de tratamiento.
Dieciocho perros diagnosticados con leishmaniosis clínica fueron reclutados entre enero de 2023 y septiembre de 2024 al momento del diagnóstico. El diagnóstico de CanL se estableció con base en la presencia de signos clínicos compatibles y/o anomalías de laboratorio, junto con altos títulos de anticuerpos anti- Leishmania y aislamiento exitoso del parásito in vitro. Los perros fueron tratados con antimoniato de meglumina administrado subcutáneamente a una dosis diaria total de 100 mg/kg, dividida en dos dosis, durante 28 días, junto con alopurinol oral a 10 mg/kg dos veces al día durante 12 meses. Los perros fueron seguidos en los días 7 (n = 18), 14 (n = 17), 21 (n = 16) y 29 (n = 15) durante el tratamiento.
La infección se confirmó mediante anomalías clínicas y/o de laboratorio compatibles, altos niveles de anticuerpos anti-Leishmania y aislamiento exitoso del parásito. Los anticuerpos anti-Leishmania se cuantificaron utilizando ELISA de dilución simple y dilución seriada doble interna; también se evaluaron los complejos inmunes circulantes, la proteína C reactiva, un hemograma completo, un perfil bioquímico y la electroforesis de proteínas séricas.
Disminución en los niveles de anticuerpos frente a Leishmania
La prueba rápida, concretamente Uranotest ® Quattro, de Urano Diagnostics, se realizó para la detección cualitativa de antígenos específicos de Dirofilaria immitis y para la detección cualitativa de anticuerpos contra L. infantum, Ehrlichia canis y Anaplasma platys, siguiendo las instrucciones del fabricante. Todos los perros incluidos en el estudio dieron negativo para todos los patógenos evaluados (D. immitis, E. canis y A. platys), excepto para L. infantum. Por consiguiente, todas las anomalías de laboratorio detectadas en el momento del diagnóstico se atribuyeron a la infección por L. infantum.
La cinética de los anticuerpos anti-Leishmania se evaluó mediante un ELISA interno realizado tanto con una sola dilución de suero como con diluciones seriadas dobles, y se detectaron diferencias significativas entre el momento del diagnóstico y el final de la administración de antimoniato de meglumina. Los autores descubrieron que ambos métodos de ELISA mostraron una disminución significativa en los niveles de anticuerpos durante el tratamiento, con el ELISA de dilución seriada mostrando una mayor discriminación entre las muestras altamente positivas. Las concentraciones de proteína C reactiva disminuyeron significativamente desde el diagnóstico hasta el día 29, lo que indica una reducción de la inflamación sistémica. La electroforesis de proteínas séricas mostró aumentos significativos de albúmina y de la relación albúmina/globulina, junto con una disminución significativa de las gammaglobulinas.
Las concentraciones de inmunocomplejos circulantes se mantuvieron estables. Estos hallazgos respaldan la utilidad de la serología cuantitativa, la proteína C reactiva y la electroforesis de proteínas séricas para el seguimiento temprano de la respuesta terapéutica en la leishmaniosis canina clínica.
En conclusión, este estudio, resumen los autores, demuestra que 28 días de tratamiento con antimoniato de meglumina más alopurinol se asocian con una mejoría clínica temprana y cambios significativos en biomarcadores seleccionados, lo que “respalda el uso de serología, electroforesis de proteínas séricas y PCR para monitorizar la respuesta terapéutica temprana en perros con leishmaniosis clínica”.
Fuente: www.diarioveterinario.com






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