Más allá de un avance tecnológico, esta iniciativa no solo desafía las condiciones extremas del continente blanco, sino que mejora la calidad de vida de sus habitantes. TAGS: Hidroponia. Antártida. INTA. Innovación
En el inhóspito paisaje blanco de la Antártida, donde las temperaturas extremas desafían la vida cotidiana, un proyecto innovador está cambiando las reglas del juego: la producción hidropónica de hortalizas frescas. Lo que comenzó en 2017 como un experimento en Base Marambio se ha convertido en un símbolo de innovación, permite comer verduras en el continente blanco, así como en cualquier otro lugar del planeta. ¿Cómo lo consiguen? Gracias a los Módulos Antárticos de Producción Hidropónica (MAPHI), impulsados por el INTA junto al Comando Conjunto Antártico y la Universidad Nacional de la Patagonia Austral. Así, las bases argentinas como Marambio, Esperanza y Belgrano 2 ahora cuentan con lechugas, rúculas y otras verduras cultivadas en el lugar. El director del Centro Regional Patagonia Sur del INTA, acompañado por Fabián Boyeras (INTA Tierra del Fuego), Emiliano Olmedo (gobierno de Tierra del Fuego) y Jorge Alberto Birgi (pionero del proyecto), visitó recientemente las instalaciones en Marambio. "Este trabajo, que arrancó con el liderazgo de Birgi, no solo nos permitió producir alimentos frescos en un entorno extremo, sino que mejoró la calidad de vida de quienes habitan las bases", destacó Cittadini. Para quienes viven en la Antártida, el impacto es inmenso. "Una simple hoja de rúcula marca un antes y un después", aseguró Olmedo, subrayando cómo algo tan básico transforma la experiencia de científicos y personal que sostienen la presencia argentina en el continente. Por su parte, Boyeras, por su parte, resaltó el doble valor del MAPHI: "No solo eleva la calidad de vida, sino que refuerza nuestra soberanía territorial". En tiempo real Desde el INTA Santa Cruz y la UNPA-UARG se monitorean las condiciones de los módulos en tiempo real, a partir de un sistema de sensores que relevan información necesaria para acompañar en el manejo del proceso productivo. Aportan datos para el seguimiento de las condiciones de producción (temperatura y humedad relativa, pH y conductividad eléctrica, entre otros) e imágenes que registran diariamente la evolución de los cultivos. Los tanques de solución nutritiva cuentan con sensores ultrasónicos de nivel y su temperatura. Además, el sistema releva el consumo eléctrico y estabilidad de la línea, la cantidad de agua que ingresa y el caudal de entrega a cada línea de producción. En cuanto a la seguridad, puede detectar derrames, humo y alertar a los responsables. Toda la electrónica del módulo, diseñada y adaptada específicamente para el proyecto por profesionales de la UNPA- UARG y el INTA Santa Cruz, es la base de un desarrollo orientado a generar y evaluar a distancia parámetros productivos de cultivos Indoor. En esta etapa del proyecto se pondrá en marcha una plataforma para ofrecer tecnología a productores y profesionales del sector productivo, que deseen monitorear y ajustar remotamente variables de producción a través de internet. El Ing. Electrónico Leonardo González, integrante del equipo de trabajo de la UNPA-UARG explicó que “el sistema de monitoreo funciona mediante una plataforma IoT Cloud. —IoT es el paradigma ´Internet de las Cosas´ que significa la conectividad a través de objetos situados en cualquier lugar, tales como sensores y actuadores”. “Esencialmente, los sensores adquieren los datos de interés y los transmiten hacia la nube, donde se almacenan, procesan y exportan. Los usuarios con permiso acceden a dichos datos que, bien se visualizan en vivo mediante un navegador, o bien pueden descargarse para su procesamiento off-line”, desarrolló. El Investigador indicó que “la nueva versión del sistema es más escalable y segura”. “El sistema emplea una plataforma IoT-Cloud que impacta positivamente en la reducción de costos de operación y mantenimiento, y en la reducción de riesgos (fallas del sistema, de seguridad, etc.)”, explicó. González comentó que “la nueva versión, conserva y amplía las capacidades de visualización actuales y además permitirá realizar el control sobre variables que afectan al cultivo”. Con respecto a la nueva plataforma, relató que “tiene una capacidad de manejo de hasta 1000 dispositivos, puntos de datos ilimitados, plugins de comunicaciones y visualización avanzada, analíticas de datos, miembros invitados ilimitados y backup de servidor, entre otras”. Destacó que “el equipo de UNPA-UARG contribuye con la ingeniería de sistemas, de software, electrónica y eléctrica. Actualmente, se hacen desarrollos de software embebido, hardware de IoT para sensores/actuadores, modelado e impresión 3D, integración de sistemas e ingeniería eléctrica para los módulos de producción MAPHI”. ¿Qué es MAPHI 3? El proyecto cuenta con una superficie total de 9,28 m2 y, gracias al aprovechamiento de espacio vertical del recinto y una distribución optimizada de los componentes, posee 3 niveles de producción que otorgan 8,55 m2 para cultivar vegetales y 4.49 m2 para la zona de servicio y almacenamiento. Allí se instalarán 34 contenedores de producción en los que se producirán 136 plantas en forma simultánea. ¿Por qué producir mediante hidroponía en la Antártida? La actividad en la Base Antártica Conjunta Marambio comenzó en 2021. Allí se producen lechugas y rúculas frescas. Posteriormente, a partir de los excelentes resultados obtenidos, se puso en marcha en 2023 un módulo de producción en la Base Esperanza. Los módulos MAPHI son sistemas modulares de cultivo hidropónico (sin suelo) “Indoor”, con aplicaciones en todo tipo de climas, y se diseñan a partir de contenedores Marítimos de 6 metros que se acondicionan con un sistema de aislamiento tricapa, y calefacción a base de energía eléctrica para soportar las bajas temperaturas. En el espacio de producción se controlan las condiciones de luz y temperatura, ajustando los parámetros para que sea posible el desarrollo de cultivos hortícolas. Este sistema de producción es útil en zonas en las que no hay suelo, o cuentan con suelos pobres, y en las que el ambiente (temperaturas muy bajas o fotoperíodos muy cortos o muy largos) no permite producir en forma sostenida durante todo el año. Con respecto a los insumos biológicos, se trabajó con semillas certificadas y tratadas por el laboratorio de fitopatología del INTA Mendoza, para garantizar la calidad de las mismas. Las especies elegidas responden a la demanda de alimentos de la base, ya que el objetivo principal de la propuesta es mejorar la alimentación del personal civil y militar de las dotaciones que operan allí. Cambia, todo cambia
Fuente: https://masp.lmneuquen.com/
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