Campos electromagnéticos pulsados para alivio del dolor articular en perros

La terapia con campos electromagnéticos pulsados (PEMF) se ha propuesto como un complemento no invasivo para el manejo del dolor musculoesquelético, como osteoartritis. TAGS: Osteoartritis canina. Medicina veterinaria. Dolor crónico. Rehabilitación veterinaria. Salud animal

La osteoartritis (OA) es el trastorno musculoesquelético crónico más frecuente en perros domésticos, que afecta aproximadamente a una cuarta parte de los animales adultos y genera una importante carga económica y de bienestar para los propietarios y los veterinarios por igual. Generalmente se encuentra en articulaciones que soportan peso como caderas y rodillas, sumándose a la creencia de que el estrés mecánico juega un papel importante en la OA. Puede ser causada por traumatismos, trastornos metabólicos, infecciosos o nutricionales, o enfermedades congénitas que afectan a individuos jóvenes. La displasia articular, la osteocondrosis disecante, el proceso de tobillo no unido y la luxación patelar son ejemplos de trastornos que pueden conducir a osteoartritis secundaria.

La Sociedad Internacional de Investigación de la Osteoartritis (OARSI) la define como un trastorno que afecta a las articulaciones móviles, caracterizado por estrés celular y degradación de la matriz extracelular. A medida que el proceso evoluciona y en las últimas etapas de la OA, las lesiones macroscópicas se harán cada vez más evidentes: se producirán erosiones en todo el cartílago llegando al hueso subcondral, la hipertrofia y agrupamiento de los condrocitos conducirá a la deposición de calcio y la formación de osteofitos. En cualquier caso, es una causa de reducción de la calidad de vida y su manejo puede ser complicado

Terapia con campos electromagnéticos para el dolor en perros con osteoartritis

A pesar del uso rutinario de medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINE) y fisioterapia estructurada, el control del dolor a largo plazo sigue siendo subóptimo para hasta un tercio de los pacientes y está limitado por toxicidades gastrointestinales, renales y hepáticas acumuladas. En conjunto, estas deficiencias subrayan la necesidad de tratamientos que hagan más que paliar los síntomas, que también puedan modular el proceso de la enfermedad en sí.

La terapia con campos electromagnéticos pulsados ​​(PEMF) se ha propuesto como un complemento no invasivo para el manejo del dolor musculoesquelético, pero la evidencia clínica en perros sigue siendo limitada. Un estudio clínico realizado en Brasil evaluó el PEMF como una intervención analgésica independiente en perros con OA confirmada radiográficamente. 

Veinte perros propiedad de clientes fueron asignados aleatoriamente para recibir tratamiento activo con PEMF (50 Hz, 40 Gauss, 30 min/sesión, dos veces por semana durante 5 semanas; grupo PEMF, n  = 10) o ninguna intervención (grupo control, n  = 10). El dolor se evaluó mediante algometría de presión y dos instrumentos validados: el Índice de Dolor Crónico de Helsinki y el Inventario Breve de Dolor Canino (CBPI). 

Se evaluaron las mediciones de goniometría y circunferencia del muslo. Los perros del grupo PEMF mostraron una reducción significativa del dolor desde la primera sesión, con una mejora notable en las puntuaciones CBPI entre las sesiones 1 y 10 y una progresión similar en las puntuaciones de Helsinki.  Por el contrario, no se detectaron diferencias significativas en el rango de movimiento articular ni en la circunferencia del muslo entre los grupos a lo largo del estudio. 

Estos hallazgos, indican los autores, sugieren que la terapia PEMF es un método seguro, no invasivo y eficaz para aliviar el dolor crónico en perros con artrosis de cadera, lo que representa un posible complemento o alternativa a la farmacoterapia a largo plazo.

Fuente: www.diarioveterinario.com

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