Consideran que una mejor comprensión de los factores que influyen en la cicatrización y la recurrencia de las úlceras corneales en gatos es fundamental para orientar la toma de decisiones clínicas. TAGS: Medicina veterinaria. Medicina felina. Oftalmología veterinaria. Salud felina. Úlceras corneales. Clínica veterinaria
Las úlceras corneales se encuentran entre los trastornos oftálmicos más frecuentes en la clínica veterinaria y requieren un diagnóstico y un tratamiento adecuados para prevenir complicaciones y preservar la visión. Una úlcera corneal superficial que no cicatriza, también denominada úlcera corneal indolente, úlcera refractaria o erosión corneal persistente, se caracteriza por una cicatrización epitelial retardada y defectos epiteliales corneales crónicos en los gatos. Estas úlceras suelen aparecer como erosiones superficiales, pero persisten debido a una falla del epitelio corneal para adherirse adecuadamente al estroma subyacente. Se cree que la regeneración epitelial deteriorada, la formación anormal de la membrana basal o la adhesión epitelio-estromal defectuosa desempeñan un papel en su patogénesis. Si bien se han documentado bien afecciones similares en perros bajo varios términos, incluidas las úlceras indolentes y los defectos epiteliales corneales crónicos espontáneos, los casos correspondientes en gatos siguen siendo menos estudiados.
En los gatos, estas úlceras suelen estar asociadas con una edad media o avanzada o con afecciones oculares subyacentes como queratoconjuntivitis seca, malformaciones de los párpados, lagoftalmos, traumatismos o infección por el virus del herpes felino tipo 1 (FHV-1). Otros factores predisponentes incluyen traumatismos corneales crónicos, predisposición racial, déficits neurológicos y lesiones iatrogénicas tras procedimientos como la queratotomía en rejilla, que también pueden aumentar el riesgo de formación de secuestros corneales.
Los enfoques de tratamiento dependen de la gravedad de la úlcera y varían desde terapia médica conservadora hasta intervención quirúrgica. El desbridamiento corneal, ya sea con aplicadores con punta de algodón seco o una fresa de diamante, es una intervención común de primera línea destinada a eliminar el epitelio laxo y promover la adhesión de células epiteliales sanas. Se han empleado terapias complementarias como gotas oftálmicas de suero, factores de crecimiento tópicos, glicosaminoglicanos polisulfatados, sustancia P, factor de crecimiento similar a la insulina-1 (IGF-1) y antibióticos tópicos profilácticos para mejorar la curación epitelial y prevenir la infección. También pueden estar indicados medicamentos antiinflamatorios sistémicos para controlar la inflamación ocular.
Úlceras corneales en gatos
En casos más graves o refractarios, puede requerirse tratamiento quirúrgico, que incluye queratectomía superficial, colocación de injerto conjuntival o el uso de lentes de contacto. A pesar de la disponibilidad de diversas modalidades de tratamiento, las úlceras corneales superficiales que no cicatrizan en gatos siguen siendo un problema clínico, y los datos sobre los resultados del tratamiento son limitados. Una mejor comprensión de los factores que influyen en la cicatrización y la recurrencia es fundamental para orientar la toma de decisiones clínicas.
El objetivo de un estudio realizado en Tailandia fue investigar diversas características clínicas y aspectos relacionados con el tratamiento de las úlceras corneales superficiales no cicatrizantes en felinos, comparando casos recurrentes y no recurrentes. Se centró en los resultados de curación, como el tiempo de cicatrización, la incidencia de secuestro corneal y el tiempo de aparición tras el tratamiento. Además, se evaluó la relación entre diferentes intervenciones quirúrgicas y la recurrencia. Además, se examinó la asociación entre medicamentos específicos y la recurrencia de la úlcera, y se comparó la incidencia de enfermedades concurrentes entre ambos grupos.
Este estudio retrospectivo evaluó 136 ojos afectados (113 no recurrentes; 23 recurrentes) para identificar factores clínicos y relacionados con el tratamiento asociados con la recurrencia. Se identificaron varias enfermedades concurrentes con base en evaluaciones clínicas y registros médicos. Las infecciones virales se categorizaron ampliamente como herpesvirus felino-1 (FHV-1) o infecciones del tracto respiratorio superior felino con signos oculares concurrentes (p. ej., conjuntivitis, lesiones corneales dendríticas o queratitis sugestivas de FHV-1), así como peritonitis infecciosa felina (FIP) que se presenta con uveítis.
Úlceras recurrentes más frecuentes en gatos mayores
Las úlceras recurrentes fueron más frecuentes en gatos mayores (7,2 ± 4,3 frente a 5,1 ± 4,6 años; p = 0,026). En cuanto a la raza, los gatos domésticos de pelo corto fueron la raza más frecuentemente afectada (50 %), y la localización central de la úlcera predominó en ambos grupos.
Los casos recurrentes requirieron un manejo más intensivo: el 16,9 % necesitó ≥ 2 ciclos de tratamiento, en comparación con el 83 % de los casos no recurrentes que se resolvieron tras un solo ciclo. El tiempo de cicatrización tras el desbridamiento corneal fue mayor en los casos recurrentes (32,3 ± 34,4 frente a 25,5 ± 23,1 días) y el secuestro corneal se produjo con mayor frecuencia (13 % frente a 10,6 %). El desbridamiento corneal fue la modalidad de tratamiento principal, y los medicamentos sistémicos se utilizaron con mayor frecuencia en los casos recurrentes, en particular la lisina oral (47,8 % frente a 26,5 %) y el famciclovir (17,4 % frente a 2,6 %). “En casos recurrentes sospechosos de involucrar herpesvirus felino tipo 1 (FHV-1), se administraron lisina oral y famciclovir sistémico con dosis ajustadas según la gravedad de la lesión”, matizaron. Por otro lado, el uso de AINE orales fue comparable entre los grupos (40,7% en casos no recurrentes frente a 30,4% en casos recurrentes).
En este estudio, “la mayoría de las úlceras corneales superficiales felinas que no cicatrizaban no fueron recurrentes, mientras que una proporción menor sí lo fueron”, indicaron. En comparación con los casos no recurrentes, las úlceras corneales recurrentes tendieron a ser bilaterales y se asociaron a gatos significativamente mayores, típicamente en el grupo de edad madura, mientras que los casos no recurrentes tendieron a ocurrir en gatos adultos.
Así, resumen que “el diagnóstico temprano y la identificación de enfermedades sistémicas concurrentes durante el tratamiento inicial de gatos con úlceras corneales superficiales que no cicatrizan son cruciales para brindar una mejor atención y prevenir la recurrencia mediante el manejo de las lesiones oculares y las condiciones sistémicas subyacentes para mejorar los resultados a largo plazo”.
Fuente: www.diarioveterinario.com







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