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Agrotóxicos, zooterápicos, Salud Pública y medioambiente ¿Billetera mata biodiversidad?

05 06 2018 > El equilibrio que posibilita la vida de los ecosistemas no se mide, define ni se sostiene en términos de rentabilidad económica. El Colegio de Veterinarios de la Provincia de Buenos Aires insta a todos los sectores a trabajar por sistemas ambientalmente sustentables.

El conflicto de intereses producción agrícola–ganadera versus contaminación ambiental por utilización de agroquímicos y zooterápicos está sucediendo en todo el mundo. Personas, animales y comunidades enteras conviven día a día con esta disyuntiva; por ello es menester pensar y trabajar por sistemas productivos sustentables sin poner en riesgo la salud todos los seres vivos y el mismísimo equilibrio de los ecosistemas.

Los agroquímicos que se utilizan para el control de plagas, y los fertilizantes y aditivos empleados para maximizar el rendimiento de las cosechas y mejorar la calidad del suelo, poseen una incidencia ambiental y, posiblemente también, sobre salud de las personas y animales. Lo mismo es posible decir en relación a los medicamentos utilizados en los animales. La situación ambiental cotidiana, que permite la utilización de agroquímicos en el suelo, en el aire y en el agua es un problema político y social que excede la cuestión ecológica. Más allá de “controles” y “limitaciones” en sus usos, no existe una conciencia real de todos aquellos actores que intervienen en los procesos productivos.

Se ha naturalizado un ambiente factible de ser contaminado constantemente para generar mayor productividad. Según la FAO, “la producción agropecuaria tiene unos profundos efectos en el medio ambiente en conjunto. Son la principal fuente de contaminación del agua por nitratos, fosfatos y plaguicidas. También son la mayor fuente antropogénica de gases responsables del efecto invernadero, metano y óxido nitroso, y contribuyen en gran medida a otros tipos de contaminación del aire y del agua. Los métodos agrícolas, forestales y pesqueros y su alcance son las principales causas de la pérdida de biodiversidad del mundo.”.

El mundo intenta resolver hoy múltiples crisis, todas ellas concurrentes y de naturaleza antropogénica que condicionan un futuro sustentable. Las más importantes y urgentes son la crisis alimentaria y su derivación nutricional; y las crisis poblacional, energética y ambiental. Todas ellas tienen como común denominador a la agricultura y a la ganadería. Nuevos marcos institucionales -para una agricultura y una ganadería más productivas, inclusivas y resilientes con la activa participación de la juventud- son posibles y deben ser el norte de todos los esfuerzos. Estamos en un mundo preocupado y acotado por el deterioro de los recursos naturales y el cambio climático, por eso se torna imperativo modificar estrategias y conductas para producir más y mejor, en forma saludable. Tenemos todo lo que hace falta para emprender ese camino. Sería imperdonable no aprovechar la oportunidad. Las características sobresalientes de este nuevo paradigma deben ser la eficiencia, la flexibilidad, la descentralización, el trabajo colaborativo, la inserción en redes, con el foco en los procesos y la movilización de recursos humanos e institucionales.

La discusión, a estas alturas, va más allá de si se regula o no el uso de estas sustancias. Legalmente se puede ayudar a controlar el uso de agroquímicos, pesticidas y zooterápicos en general; sin embargo, no es suficiente. Esto no alcanza para avanzar hacia estructuras de sostenibilidad. Lo primordial es reflexionar sobre para qué sirve sostener los modelos productivos si a cada mesa llegan alimentos nocivos para la salud o que dañan a comunidades enteras durante su producción.

Es una obligación de los hombres cuidar el medio en el que viven y producir alimentos sanos. Es obligación de los gobiernos el desarrollo y la aplicación de políticas a largo plazo que minimicen el impacto ambiental de los sistemas agro-ganaderos y los conduzcan por un sendero ambientalmente sustentable. Y es obligación de los profesionales capacitarse y la adquirir conocimientos para que esto sea posible, sabiendo que estamos a tiempo de decidir qué es mejor para el ambiente y que ya existen experiencias de sistemas con estabilidad productiva y económica, disminución de costos, nulo uso de productos tóxicos, estabilización de la producción y cuidado de los campos.

Como vemos, esta temática debe ser abordada con un riguroso profesionalismo y rigor científico para llegar a conclusiones demostrables que lleven a los responsables políticos y técnicos a proponer la utilización de pesticidas, agroquímicos y zooterápicos que no conlleven un riesgo para el medio ambiente, los animales y, por sobre todo, para el ser humano.

El Colegio de Veterinarios de la Provincia de Buenos Aires se preocupa por esta problemática y, además, aporta una ruta de trabajo: recientemente presentó, junto a la Sociedad de Medicina Veterinaria (SOMEVE), la Federación Veterinaria Argentina (FeVA) y la Confederación de Consejos y Colegios Veterinarios (COFEVET), el proyecto Ganadería Siglo SXXI, donde el cuidado del medio ambiente es uno de los pilares de la producción sustentable. Los agroquímicos, los plaguicidas y zooterápicos no pueden ni deben quedar fuera de consideración al proyectar un futuro mejor para todos.

Fuente: Prensa - Colegio de Veterinarios de la Pcia. de Bs. As.

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